¿Cómo explicamos los avances en la cooperación internacional que parecen desafiar todas las probabilidades, especialmente en períodos de competencia entre grandes potencias y tensión geopolítica? La respuesta gira en torno al poder social: la capacidad de las redes transnacionales —grupos de personas que trascienden las fronteras nacionales a nivel social o de las élites— para defender ideas transformadoras que reconfiguran las normas globales e influyen en los gobiernos, sin coacción ni contraprestación económica.
Este evento presenta las conclusiones de «Redes políticas transnacionales y el futuro del orden mundial», una iniciativa de investigación plurianual financiada por la Fundación Andrew Carnegie y dirigida por la profesora Mai'a K. Davis Cross, de la Universidad Northeastern. La conclusión principal del proyecto es que las redes orientadas al bien común, que operan a escala global o regional y persiguen objetivos transformadores en lugar de transaccionales, tienen sistemáticamente más probabilidades de lograr avances cooperativos.
El encuentro reunió a cinco colaboradores clave del proyecto en una mesa redonda centrada en contrarrestar el pesimismo geopolítico, con temas que abarcaron desde la inteligencia artificial hasta los derechos humanos, pasando por la guerra de Rusia contra Ucrania y la protección del medio ambiente.
Este evento contó con el generoso apoyo de la Fundación Andrew Carnegie.
Carnegie Council for Ethics in International Affairs es una organización independiente y no partidista sin ánimo de lucro. Las opiniones expresadas en este panel son las de los ponentes y no reflejan necesariamente la posición de Carnegie Council.

